El futuro de nuestro pueblo depende de nuestra  Corresponsabilidad.

21.04.2020

Quien me conoce sabe de mi optimismo y no pretendo ser alarmista con este artículo. Pero  me preocupa lo que puede venir si no nos detenemos a pensar y hacer el esfuerzo por cambiar determinados hábitos que pueden llevarnos a unas realidades no deseadas.

No soy de los que piensan que  cualquier tiempo pasado fue mejor.  Estoy convencido de que tenemos que vivir y sentir el presente, sin dejar de vista nuestro pasado y mirando por supuesto al futuro.  Pero en esta ocasión tenemos que mirar al pasado para volver a retomar determinadas pautas de corresponsabilidad de nuestros mayores con su tierra, que fueron y son muy buenas para construir nuestros pueblos tal y como hoy los conocemos a nivel económico y social. 

Dice la leyenda que son muchas las personas que se quedaban sin gasolina al venir de Córdoba por querer llegar a Pozoblanco, al surtidor del pueblo. Decían que había que dar de comer a nuestras empresas, porque ellos también nos daban de comer a nosotros, en definitiva invertían en su tierra. Y esa es una realidad a la que tenemos que volver, después de esta pandemia.

Este tiempo de confinamiento nos ha enseñado,  a que el comercio y la globalización no tiene límites y las compras on-line han llegado a tranchas de edades que antes ni lo habian pensando. Hemos aprendido a comprar por internet y más aún hemos perdido el miedo a comprar a través  de nuestros ordenadores, teléfonos o tabletas. Hemos visto que es fácil, es cómodo. Pero este aprendizaje será letal para  nuestra localidad.. 


Por la experiencia de mi trabajo  en localidades satélites de capitales,   he visto y comprobado por los testimonios que transmitían sus ciudadanos, que son pueblos sin vida. Paseas a la hora del descanso y están vacíos, no hay personas, solamente las ves a la hora del traslado del trabajo a la casa o viceversa. ¿Y por qué esto es así? Porque la cercanía con la capital hace que apenas exista comercio, restaurante e inclusive ofertas de ocio. Un pueblo sin comercio, es un pueblo sin alma, es un pueblo carente de alegría. Ni siquiera los fines de semana se atisba un poco de ambiente. Son pueblos fantasmas, pueblos muertos.

Estoy convencido, de que todos los que leais este articulo, habéis visto e inclusive recorrido en estos días de confinamiento las calles de nuestra localidad como las describo y ese será el ambiente que viviremos más pronto que tarde si no somos capaces de sostener entre todos el comercio local. 

El cambio de tendencia en nuestros hábitos de consumo serán los que determinen el futuro de nuestras ciudades y esto es corresponsabilidad de todos: 

Los comerciantes y hosteleros tendrán que  ponerse las pilas y estudiar las tendencias actuales de consumo y aplicar  las nuevas técnicas de motivación para la compra y no quedarse solamente con  la experiencia, hay que formarse y estudiar, unirse para realizar acciones conjuntas. Las formas de vender han cambiado y están en continua evolución "Hoy no se compra de la misma manera ni se vende de la misma forma que ayer". Y olvidarse de las ayudas porque puede que sea insuficientes o no lleguen. Sois los valientes empresarios  los responsables  del vuestro futuro y del ajeno.

Nosotros los ciudadanos convencernos que gastar en nuestra tierra es invertir en nuestro presente y futuro, que gastar en nuestra tierra es generar empleo y recursos para que no haya que emigrar y dejar nuestros pueblos desiertos. Que cada euro que gastemos fuera de nuestra tierra, es un euro que no genera nada para nosotros. Que debemos empezar por reconstruir lo nuestro,  si no queremos que todo se venga abajo. Los consumidores seremos la parte más importante en este proceso de reconstrucción de nuestra localidad. 

Somos muchos los que estamos ahora deseando volver a tocarnos, a sentir el calor humano que desprende la cercanía física de los, padres, hijos, amigos.  Pues hagamos que esa cercanía también se transforme en las compras y gasto en nuestras localidades.  Esto determinara lo que queremos para nosotros y nuestro presente.

Javier Luna

Consultor, formador y Coach.